Especialista internacional reflexionó sobre la realidad latinoamericana y el papel del Trabajo Social

Grettel Rojas Vásquez

La Dra. Yolanda Guerra, reconocida Trabajadora Social,  docente e investigadora de la Universidad Federal de Río de Janeiro en Brasil, participó como invitada en la celebración del 45 aniversario de la carrera de Trabajo Social de la Sede de Occidente, realizada  recientemente.

Guerra ofreció dos conferencias, una en San Ramón y otra en Grecia, y fue parte de actividades programadas con docentes de Trabajo Social con el fin de acompañar el proceso de autoevaluación que está desarrollando la carrera.

“El Trabajo Social crítico en el contexto neoliberal latinoamericano” fue el nombre de la conferencia inaugural desarrollada por Guerra, en la cual realizó un análisis socio histórico de la consolidación del capitalismo en América Latina, el impacto que ha tenido en el contexto social y el papel de la profesión, tanto de la formación como del ejercicio del Trabajo Social.

De esta forma, Guerra se refirió al proceso de crecimiento del capitalismo y al proceso de la exclusión de todos los sectores sociales. Destacó que actualmente los países latinoamericanos se caracterizan por índices de desempleo altos, precarización del trabajo, destrucción de los derechos de los trabajadores, crecimiento de la informalidad, crisis ambientales y crecimiento de la pobreza, entre otros.

Aseguró, que como resultado de los ajustes neoliberales en América Latina, se viene sufriendo la destrucción de los derechos sociales que fueron conquistados con mucha lucha por los y las trabajadoras, y al  mismo tiempo, se ha experimentado el avance de ideologías conservadoras y la derechización de los derechos. “Se viene gestando una nueva derecha y con ello el racismo, la xenofobia y varios tipo de prejuicios”, aseguró.

Destacó que se ha ido cambiando la labor del profesional de  Trabajo Social para dar respuestas burocráticas, comprobar comportamientos, desarrollar un conjunto de actividades de contenido moralizador, disciplinarios y de ajustes a las normas institucionales.

Explicó que en este contexto se ha visto una ampliación de competencias direccionadas para la intervención individualizada y de control de lo social, a través del uso de tecnologías y sistemas que se analizan por la vía de las políticas sociales y limitan toda la autonomía, la creatividad y la perspectiva ético política de la profesión. Guerra agregó que la exigencia del cumplimiento de metas cuantitativas implica una disminución de la calidad de los servicios prestados.

 

 

Educación de calidad

La especialista señaló que ante estos acontecimientos, una educación de calidad se convierte en una estrategia fundamental para estimular el desarrollo económico de los países y las respuestas que la profesión debe dar a esta realidad.

“A pesar de los problemas estoy convencida de que nuestra profesión tiene futuro, es necesario invertir en la esperanza, es preciso rescatar la función social de la formación profesional graduada y posgraduada, crítica y de calidad, para dar las respuestas necesarias a los dilemas de nuestros tiempos” aseguró.

La académica insistió en que es necesario construir un perfil profesional que se adapte a estos tiempos, que integre la formación de una profesional intelectual que sepa proponer respuestas calificadas, creativas y comprometidas con proyectos, que sepa formular políticas de servicio social, implementarlas y evaluarlas en la dirección de atender las realidades de las y los trabajadores.

Destacó que es necesario enfrentar las distancias existentes entre la formación académica y el mercado de trabajo, impulsar el desarrollo de posgrados e investigaciones, contar con una base común,  con principios, directrices y orientaciones para la construcción de proyectos pedagógicos en los diferentes países.